Ni aletargado, ni aburguesado, un poco disperso quizás, y esto se debe a algunos temas de los que ya traté en este blog hace un par de meses con mi peculiar visión monocromática de nuestra dimensión. Es que a veces, como dicen por acá a la vuelta, es necesario que la vida te "cague a trompadas", creo fue justamente eso lo que ocurrió.
Cuando siembro un ideal, me involucro como parte, y lo vivo, y lo sufro, y lo disfruto, y lo gozo. Es ese el arte de vivir, y una parte de mi se muere con cada ilusión que se va rompiendo en el camino. La verdadera semilla necesita podrirse y morir para germinar y luego enfrentarse a la tierra como un imponente árbol. En este último tiempo me fui sintiendo morir un poco, con ilusiones rotas y sueños truncados. ¿Llegará entonces el tiempo de germinar?
Con esa visión me desperté uno de estos días, pasadas las pascuas. Debo aclarar que mi perspectiva lúgubre del mundo no ha cambiado en lo mas mínimo, sigue pareciéndome un lugar aterrador. Sin embargo, como siempre sostengo, no existe mas destino que el que nosotros mismos escribimos, nuestras pequeñas acciones diarias marcarán nuestro mañana, y esa es lo mas cercano que conozco al optimismo, pues, me siento como el barro, y el barro es arte en manos del alfarero.
Hace un tiempo había leído en una red social una frase que compartió uno de mis contactos, la misma decía algo así como "lo difícil se hace y lo imposible se intenta". Una a una, como caen las hojas del follaje en el otoño, las ideas se me van aclarando en el interior; lo difícil lo hice, derroté mi orgullo, y lo imposible lo intenté, y por cuenta solo recibí una complaciente mentira. ¿Qué mas podría yo hacer? Es momento de cambiar la página, volver a buscar aire puro y comenzar a construir un nuevo destino.
Así me levanto cada nuevo día, así salgo a la calle, el pasar del tiempo hará el resto. La hueste siempre seguirá la palabra complaciente y engañosa de quien miente. Callen lo que callen los demás. Ladren lo que ladren los demás.
Como siempre... este es mi rock.
