martes, 23 de diciembre de 2014

Versos Encriptados: Idilio

Si dos, no alcanza la distancia para volverse silencio. 

En las tinieblas, otra vez las miradas cruzaron, como rehenes de un mismo dolor. 

Viajando en el viento, acordes de guitarras sonando y resucitan el Sol.

Ahora es el fuego incierto, enigmas que el tiempo desvela. 

El día se hizo campos de luna, de noches y de estrellas, entre murmullos de ecos inmortales. 

Al cielo una cometa, buscando la luz de sus ojos negros, como mi ser.

Yo temía al tormento de la oscuridad y eso no me retuvo. Pero si hubiese conocido el peligro incandescente de la eternidad, entonces hubiera vacilado. ¡Ay de mí y de mi tonto ángel!

En algún lugar y tiempo, la voz de los que no están mis anhelos compartirán.

Yo que cargo la bomba, no tengo una razón para inmolarme.

lunes, 25 de agosto de 2014

Messi no es argentino

Me dispongo a escribir estas líneas, que empecé a masticarlas luego de que en el primer partido del FC Barcelona después del mundial, Lio anotara dos goles. Con esto va encaminado a alcanzar y batir un nuevo record, el de Telmo Zarra, y convertirse en el máximo goleador del fútbol español.

Este pasado domingo, con la noticia reflejada en cuanto medio se pueda imaginar, me llegó este pensamiento que me inquietó; Messi, no es argentino. Yo se que el pibe nació en la ciudad de Rosario, Santa Fe, pero en ningún caso eso me parece determinante. De muy chico abordó en Ezeiza, junto a su padre y familia, el avión que lo hizo cruzar el océano. Por causas de una enfermedad que no le permitía crecer y porque su familia no contaba con los recursos para tratarlo.

Digo y sostengo que Messi no es argentino, porque de muy bajito se fue a España, y Barcelona lo adoptó, y hasta en algún momento pretendieron hacerlo suyo. Era muy pibe y quizás pudo haberse confundido, con las tres cuartas partes de su vida viviendo como un catalán. Yo recuerdo perfectamente cuando olvidó la letra del himno nacional, algo que nos dolió a todos.

La sola idea de aceptar que ese loco bajito no es argentino, a decir verdad, me molesta. Mirando sus jugadas, gambetas, goles en youtube me llego a indignar. No, no es argentino. Estaba viendo, antes de terminar por decidirme a escribir un video que no había visto antes, un compilado de algunos pocos minutos. Mayormente llevaba puesta la azulgrana, y aunque a veces alternaba con la albiceleste, yo me preguntaba, ¿por qué decimos que es argentino? No basta un simple trazo de tinta en un papel que acredite el lugar de nacimiento. Eso no significa nada para mí, un simple trozo de papel no hace de nadie nada.

Messi no es argentino y toda la culpa es de él. Es el único responsable de no serlo. Lionel, con su modestia y humildad, es alguien, según dicen, tímido, que lo único que le importaba cuando mas chango era jugar al fútbol, y se fue, con sus gambetas a otras tierras.

No es argentino el tipo que con su talento rinde a los más grandes, cuando toma la pelota y la lleva de paseo, y con ella baila. Escribo estas líneas y a medida que avanzo me convenzo más de lo acertado de mi conclusión. Lo estaba viendo, cuando encara, con la mirada desenfocada, perdida, casi como obsesionado, a tal punto que me llegó a parecer insano, porque acaricia la caprichosa bola, y en sus pies ella se rinde. Por un momento parece que lo son todo, el Diez y la pelota. Una pareja inseparable y el deseo más puro de entregarse el uno al otro. Romeo y Julieta haciendo el amor en un estadio de fútbol y el clímax es el gol.

No es argentino ese loco bajito, que tenía una enfermedad que le impedía crecer, y la pelota, su eterna enamorada lo sigue en la danza del compás de sus pies.

Lionel Andrés Messi no es argentino, y él es responsable por eso, por ser lo que es, porque la genialidad no reconoce de fronteras. Somos egoístas cuando pretendemos adueñarnos de él y de su magistral talento. Es nuestra avaricia y egocentrismo lo que nos lleva a mezquinarlo como propio porque nació y es un hijo de este bendito suelo y no deja de llenarnos de orgullo. No nos corresponde, no nos pertenece.  A su magia y a su sutileza no le importan las banderas. Lio es del mundo entero. En su pasaporte debería rezar que es de la patria del fútbol, donde nunca se pone el sol. El Diez es del fútbol y el fútbol, como la risa de los chicos, es la alegría de todos.


Si algún día alguien me pregunta por las maravillas que vi, yo solo diré que vi al Diez y a su novia haciendo el amor. Por el milagro del fútbol; ¡MUCHAS GRACIAS DIEZ!

martes, 22 de julio de 2014

Sociega

Pronto llegará el día en que debamos admitir nuestro fracaso. No ha sido por falta de recursos que sucumbimos, sino porque convertimos la aventura del pensamiento en una comedia, donde los actores del mercado se llevan toda la atención. Nos aburguesamos y descansamos sobre los marchitos laureles de una revolución agotada.

Ningún espacio dejamos al vehemente huracán de la transgresión, cimiento profundo de la creación. Derrochamos la obra y la bohemia se ha convertido en un mero chusmerío de trasnochados, que más que de trasnoche padecen insomnio, y así vamos por la vida, dando tumbos por la falta de sueños y estrellas que contar.

Un lamentable destino para quienes habíamos sido concebidos y nombrados señores de todas las bestias. Capitulamos, de forma escandalosa y vergonzosa ante el lenguaje binario y un dios de indigente valor convertido en le gobernador totalitario de nuestras empresas. 

La utopía, como la soñó Geleano, se muere olvidada en un rincón, y entre trastos y polvo nosotros con ella.

Guerra mundial Z, y después un nuevo amanecer.

lunes, 23 de junio de 2014

Así es el amor...

Puede que fuera invierno, pero la noche tenía la nostalgia de un verano pasado.
Puede que ese último trago nos hubo de nublar los pensamientos, pero la magia permaneció intacta.

Con atrevimiento, pero poco a poco fuimos entregándonos al juego sagrado de la pasión. Divertidos los dos, nos detuvimos a fumar un cigarrillo, mientras esa estúpida radio reproducía la guitarra de los hermanos Young.

Intrépidos, nos recorrimos con la mirada, y nos fundimos en la rítmica danza de los corazones sangrantes.

Suavemente, sus labios encontraron los míos y yo hubiera rogado por más. Despojados de todo prejuicio recorrieron mi cuello y mi pecho mientras sus manos me señalaban el camino. Sin detenerse buscaron en mí los signos evidentes del viaje hacia las sábanas.

Algunas palabras vulgares al oído, cuando las ropas, una a una, empezaban a caer.

Fue mágico zambullirme al mar entre sus piernas y sentir el sabor de sus gemidos. Un trance de nirvana cuando sus labios fueron al límite y más allá.

Nos unimos en un solo cuerpo al que el fuego abrazó y su lengua, insolente, derramaba torrentes de la más pura lujuria sobre mi piel, al tiempo que juntos en un espasmo de placer nos fuimos agotando.

Por un momento la noche brilló con la fuerza de cien soles, fue el instante en que ella se enamoró de mí y yo de ella, pero duró solo un momento…

Quería pedirle perdón si hoy no soy capaz de recordar su nombre, pero llevo grabado el dulce dolor de sus uñas en mi piel, el hipnótico sonido de su orgasmo y el sabor de su placer. Quería que sepa que no voy a juzgarla cuando de la mano cruce con él y no me devuelva la mirada.

Quizás algún día, en algún lugar, a la hora menos pensada nos podemos volver a enamorar.

Después de todo, así es el amor.



** Los hechos que se narran corresponden puramente a la fantasía de un desangelado.

viernes, 13 de junio de 2014

Dinámica de lo Impensado

Ocurrió un día, de forma inesperada, pero seguramente no casual. Alguien tomó los despojos de esta eternidad vencida. ¿Quién podría decir porqué lo hizo? El mundo está lleno de gente extraña realizando actos más allá de cualquier explicación. ¿Y qué clase de loco buscaría explicarlo absolutamente todo?

Digamos que simplemente ocurrió, y no había forma de preverlo. Es que quizás, mientras ella recogía una a una las partes diseminadas tampoco sabía que iba armando un rompecabezas. Si gustas puedes llamarlo destino, aunque yo sea demasiado escéptico como para creer en él.

Despojémonos del romanticismo de que dos que siempre se buscan condenados a encontrarse están. No, no fue así. Uno no sabe lo que busca, sino hasta que lo encuentra. Sin embargo aceptemos la idea de que existen fuerzas superiores obrando alrededor de cada uno de nosotros y que no logramos comprenderlas. Claro está que no hablo de magia alguna. Estar en el lugar indicado, a la hora correcta y diciendo exactamente lo que alguien desea escuchar no es misticismo, sino voluntad y causalidad, ¿y qué mayores fuerzas que esas?

Así ocurre a menudo, lo inesperado es lo que nos cambia la vida. Esa tarde, cuando ella sonreía, iba abriendo una puerta en su interior. Esa tarde, cuando él le hablaba, encendía el fuego sagrado de la pasión.

El pecado y una cama de hotel sellaron el pacto entre los dos. Divergencia para el existencialismo. La sangre se secó en la alfombra del pasado. Volar tan alto como en los sueños.

martes, 18 de marzo de 2014

Anhelos de soñador

Y ahora déjame volar. Hazme sentir la adrenalina del mundo corriendo allá abajo infatigable. Muéstrame el rostro de un anhelo inmortal. Permíteme escapar de la soledad de esta ciudad marchita. Concédeme, como a regañadientes, el privilegio de volver a ser tan pagano, escéptico y crédulo como un niño otra vez.

Deja el bosque donde crecen los sueños morir en la hoguera que ilumine estos nuevos viejos días sin sol. Y dame una semilla que plantar y regar, para verla crecer en un espacio alejado, inexpugnable donde no exista el dolor.

Ahora, muéveme, sacúdeme. Rompe mis sentidos aletargados por las voces del pasado. Quítame todas las fuerzas y solo entonces tiéndeme la mano para ayudar a levantarme. Juega, diviértete.

Tómame, no dejes mi carne sin flagelar, y en el momento de mis mayores súplicas muestra tu piedad. Acaríciame, enséñame lo que existe después del sufrir.

Piérdeme en un vacío de oscuridad sin nombre, y hállame cuando mi espíritu se vea doblegado. Ríete y deja ver una distante luz en la inmensa noche, y empújame a caminar, llévame.

No dejes en mi nada sin profanar. Refuta la más absoluta de mis verdades. Búrlate. Hazme ver el más necio entre los necios y solo cuando de mi presuntuosa sabiduría nada quede conviértete en mi fuente inagotable del saber. Reedúcame.

Desmerece lo más sagrado que hay en mí, corrompe aquello de lo que alguna vez me sentí orgulloso. Hazme saber no digno. Abre un abismo incurable entre mi vileza y tu esplendor y ayúdame saltarlo.

Muéstrate distante, inalcanzable, y cuando veas el despojo de mi humanidad vencida compadécete, consiénteme, ven y esfuérzame a andar.

Concédeme la paz. Tómame, hazme tuyo y yo estaré contigo hasta el fin de mis días.-

jueves, 23 de enero de 2014

Jugando

La verdad oculta tras la sombra del orgullo, aún persisten esos malditos fantasmas que dieron forma a la nada que fuimos.

Nos conocimos enredados en un viaje de sábanas y corazones intrépidos. Jugando a escondernos en una dimensión paralela y nos robamos una historia que ningún buen detective pudo descubrir.

Casi como garabateados en la obra de un artista, genio, loco y rebelde a la vez. Nos imaginamos montados sobre un poderoso corcel, confiando nunca perder el control de las riendas. Fuimos imprudentes y hasta quizás negligentes negando nuestras propias miserias. Vos tan infiel, yo tan inseguro, ambos con la adrenalina de bandidos adolescentes. A nuestro alrededor el mundo corrió con premura infatigable.

Apenas unas pocas páginas después dimos a nuestras almas una tonta utopía. Fue al principio, y la pasión de la que estábamos hechos se fortaleció ganando un par de lances sin cartas en las manos. Atrevidos y con el azar de nuestro lado, casi sin darnos cuenta, fuimos a más.

Artífices de un nuevo cielo nos creímos víctimas de la arrogancia de la juventud, con el juicio embotado por las maravillas que juntos descubrimos. Mientras la vida pagaba la vuelta, matándonos en una cama de hotel nos reíamos de la insipiente tormenta en nuestro horizonte.

Siguiendo malos consejos trazamos un camino, reímos, creímos, vivimos. Con algo de ingenuidad dejamos crecer nuestros miedos. Hoy lo sabes tan bien como yo, el egoísmo habló y mutiló las alas de nuestro ángel. Sin querer nos refugiamos en la soledad absoluta, cobijando silencios entre los dos.

Todo transcurrió tan veloz y a la vez tan lento que un día como cualquier otro nos enfrentamos a ese dios berreta al que los tontos llaman destino.  Inmersos en la vorágine de nuestras locuras, vos te armaste de vanidad, mientras tanto yo, incapaz de comprender aquél nuevo terreno de batalla blandí un arma de doble filo llamada ansiedad.

Pobre de mi, ahogándome en el mar de mis melancolías, viendo las verdes campiñas convertirse en mil desiertos, cada vez más secos, cada vez más fríos. Pobre de vos, en la distancia, royendo las intrigas de tu soledad, durmiendo con los ojos abiertos por el miedo que te provocaba soñar.

Cobardes los dos, como una hoguera sin leña nos fuimos apagando, convirtiéndonos en extraños con una historia en común. El tiempo se nos fue.

En mi última confesión quise decirte que si alguna vez intenté volver el tiempo atrás no fue por compasión, ni tampoco por la lobreguez espantosa de esta ciudad que me estigmatiza, sino porque aún tenía muchas promesas por cumplir.


El fin del juego llegó y a veces me pregunto si valió la pena esperar, tantos días, tantos meses, tantos años...(1) en la ruleta a punto y banca malgastamos nuestras últimas fichas, vos tan fría, yo tan gris.






(1)_ La joya de la abuela - Zambayony - del disco Búfalo de Agua.