El recuerdo de la imagen de una infancia que se vuelve
infinita, veinte años después y somos tan distintos aunque casi todo sigue
igual.
Dos décadas de historias sin terminar, agonías mal curadas y
tan poco tiempo para hablar.
A veces, cuando la vida se juega su carta más pesada, es
un momento, un pequeño paso a la eternidad.
Veinte años después te vuelvo a encontrar, me gustaría que
pienses que todavía no crecí, que sigo siendo igual.
Fue un reencuentro que duró solo un segundo y que se grabó a
fuego en mi historicidad, algo se tuvo que incendiar, pero no voy a decir el
que.
Ahora lo entiendo a Carlitos cuando dijo… “veinte años no es
nada”…
**Dedicado a SM.


