Habían
atravesado la capa de nubes y un sol radiante bañaba todo el interior del
avión.* Mark, seguía ensimismado en sus pensamientos, su corazón doliente no se
despegaba del recuerdo de aquella mujer. Había sido su vida, y al abordar el
avión todo había quedado atrás.
A
unos pocos pasos, Leticia humedecía su rostro en un sollozo que brotaba de lo
más profundo de su alma. El rastro trepidante de su juventud perdida en los
ardides de su primer y único amor.
Dos
que condenados a entenderse están. Sin saberlo, él la miró, ella le sonrió, el
día se hizo noche y la noche fue intensa.
Un nuevo horizonte y un cielo para dos.
* Última frase último libro del escritor Mario Vargas Llosa titulado “El héroe discreto”.
Este relato corto fue hecho y ajustado a las bases del Certamen de Micro relatos.
