martes, 23 de diciembre de 2014

Versos Encriptados: Idilio

Si dos, no alcanza la distancia para volverse silencio. 

En las tinieblas, otra vez las miradas cruzaron, como rehenes de un mismo dolor. 

Viajando en el viento, acordes de guitarras sonando y resucitan el Sol.

Ahora es el fuego incierto, enigmas que el tiempo desvela. 

El día se hizo campos de luna, de noches y de estrellas, entre murmullos de ecos inmortales. 

Al cielo una cometa, buscando la luz de sus ojos negros, como mi ser.

Yo temía al tormento de la oscuridad y eso no me retuvo. Pero si hubiese conocido el peligro incandescente de la eternidad, entonces hubiera vacilado. ¡Ay de mí y de mi tonto ángel!

En algún lugar y tiempo, la voz de los que no están mis anhelos compartirán.

Yo que cargo la bomba, no tengo una razón para inmolarme.