martes, 10 de diciembre de 2013

Industria del caos.

El policía que tenía que defenderte te toma rehén, su arma es el caos para extorsionar al gobierno. Su lema es claro; Cuanto peor, mejor. Ya avisó a los suyos que esta noche habrá zona liberada.

La hora de los inadaptados llega, son muchos y de diversos tipos. Están los meros hijos de puta oportunistas, bestias faltas conciencia fraternal. Para ellos la sangre es solo esa mancha roja en el barro. Están los excluidos, esos a los que vos y yo no les dimos un lugar en nuestra acicalada buena sociedad, nos odian, se odian, odio les damos, odio nos devuelven. En sus casas están los doctores, instigando, arengando el salvajismo, visten de saco y corbata, ellos saquean las grandes extensiones de bosques para convertirlas en sembradíos de soja.

El festín macabro empieza, vuela un ladrillo y el cristal de una casa de electrodomésticos estalla en pedazos. ¡Mira vos!, es esa misma casa que saquea a sus empleados con salarios de hambre, obligándolos a trabajar domingos y feriados hasta después de hora, la misma que saquea a todo el pueblo vendiendo lo que nadie necesita comprar.

La miseria nos atraviesa a todos. Un político habla por cadena nacional, se siente desbordado por la situación, se reviste de hipocresía, pide paz y diálogo a esos mismos que un par de días atrás despreció.  En un momento de honestidad íntima y privada empieza a pensar que no fue tan buena idea quedarse con los fondos del comedor infantil, eso solo es un momento y rápidamente empieza a planear sus vacaciones en alguna playa alejada de las miradas indiscretas.

Hay empujones, corridas y gritos. ¡Ese televisor es mío!, lo necesito para ver el canal de las noticias, ese mismo que está afuera transmitiendo 24 hs ininterrumpidas a todo el país lo que está pasando, y cuando no pasa nada lo inventan, exagerando noticias, deformando, mintiendo, adoctrinando. Fogoneando el caos. Los electrodomésticos le vienen chicos, ellos saquean cerebros. ¡No apagues la TV, justo van a pasar el programa de culos que me gusta, y en el medio una publicidad que me va a decir que comprar para ser feliz!

Allá lejos, alto en la terraza está la señora, no tiene que cocinar porque de eso se ocupa la mucama. Se escandaliza viendo el desastre. Justo ayer echó a uno de sus empleados para no blanquearlo porque no es gente como uno, ahora lo reconoce entre la multitud y siente miedo, pide sangre, exige muerte, ¡Estos negros de mierda no merecen vivir!

A la distancia se escucha una sirena y un momento después son diez, los azules ya tranzaron (otra vez tranzaron). Llegan con postas de goma y palos para hacer cumplir la ley. Desde la cómoda silla de tu living vos podes oír los estruendos de las balas que empiezan a surcar el aire. No sabés lo que pasa y te sentís desamparado, replicás los acontecimientos en tu red social favorita. ¡Qué alguien haga algo! ¡Hay gente matándose ahí afuera! Cunde el pánico. En la ciudad nadie duerme, la paranoia nos invade.

Lejos, muy lejos de todo eso el reaccionario se divierte y se caga de risa. Su violencia gestual está en su hora de máximo apogeo y la industria del caos hoy paga doble. Regala miedo y vende seguridad.

Mañana será otro día y volverá la tensa calma. ¿Por cuánto tiempo?

¡Jo! ¡Jo! ¡Jo! ¡Feliz Navidad! Mucho para mí, nada para ti.

lunes, 9 de diciembre de 2013

La Dama Descorazonada

Comentario del autor:
Este relato se inició una noche por medio de la aplicación WhatsApp. En esa ocasión mi "musa inspiradora" me preguntó; _¿Sabés inventar historias? - y yo le respondí...


Esta historia transcurre en un espacio sin tiempo y trata sobre una mujer que desapareció y a la cual llamaban "La Dama Descorazonada".

Lo que empezó siendo un chismorreo, a lo largo de  los años se fue transformando en un sin número de historias y relatos casi fantásticos. Gentes que aseguraban haberla visto aquí y allá, cantando a la sombra de los arboles, cautivando el corazón de quienes la oyen.

Cuentan se trata de una mujer dulce, inocente, cuyos ocasionales amantes la cortejaron y con el tiempo la olvidaron, mas ella llorando escogió el olvido. Con su corazón partido una noche de verano salió a caminar y ya nunca regresó. Nadie sabe explicar bien como fue que desapareció, algunos dicen que se volvió loca por un amor no correspondido, otros que siempre lo estuvo.

Sin embargo, en las noches de plenilunio, a la hora del búho vuelve, y se la suele ver vestida de blanca seda caminando entre los arboles, cantando su melancolía. Su dulce vos tiene el poder de hechizar a los caminantes y viajeros, los atrapa, envuelve en su red, los enamora y ellos jamás vuelven a ser los mismos.

Aquellos que la han conocido reciben su más grande herida al verla partir. Tan cercana y distante, tan dulce y fría a la vez, como el primer rayo de sol de una mañana de invierno que rompen entre las nubes después de la tormenta. Blanca dama de ensueños, más allá del bien y del mal.

Debo admitir que siempre fui una persona escéptica para creer en esas cosas. Sin embargo los relatos sobre ella un día empezaron a intrigarme, sentí crecer en mi corazón el deseo de salir a buscarla y de encontrarla. Al fin de cuentas todos necesitamos creer en algo, y de alguna forma me reflejaba en su tristeza y melancolía.

A mi mismo me reprimía diciendo "no seas tonto, a tu edad y creyendo en cuentos de niñas". Yo tenía un vida, una mujer que me amaba, tan buena como lo hubiese esperado, pero los años no me dieron el amor. Sentía que ella se merecía más, que debía ser feliz y encontrar a alguien que la ame profundamente, y eso era algo que yo no podía darle. La culpa me agobiaba, y en mis sueños crecía la ilusión y la fantasía de aquella blanca dama, a veces hasta podía oír su canto como golpeando a las puertas de mi corazón.

Así fue que un día, antes de la media noche, desperté. Cuando el sueño no llegaba acostumbraba salir a caminar. No lo sabía entonces, pero ya no volvería jamás. Antes de irme volteé y vi a mi mujer dormida, un sentimiento de compasión se apoderó de mi, la arropé y sin saberlo, aquella noche cuando le besé la frente estaba despidiéndome y también pidiendo perdón.

Con la ansiedad a flor de piel la prisa me invadió, no tuve tiempo de arreglarme, salí presuroso y bajé a la calle. Unos pasos después estaba extrañando un trago. Me sentía excitado como un niño haciendo travesuras, era una noche cerrada y un brisa suave refrescaba el verano.

Sin rumbo caminé durante un largo lapso de tiempo, no comprendiendo las razones de lo que hacía. El camino empedrado que llevaba al bosque estaba rodeado de zarzas. Asomándome a los primeros arboles, en dirección al cruce que llaman "paso de los ciegos" el aleteo de un búho me turbó la mente. La adrenalina ne inundaba el cuerpo y un sudor helado bañaba mi piel, sin motivos eché a correr como un loco. Tenía la extraña sensación de que alguien me llamaba, de que estaba buscando algo y que no lo encontraría atrás, sino adelante. Era un extraña sensación, me sentía liberado al fin, suelto del agobio y la mediocridad de una vida vacía. Corrí movido por la pasión, por la ansiedad y por la esperanza de hallar el futuro que se me había negado. Mis piernas se doblaron por el esfuerzo, temblorosas fueron a dar con una incipiente raíz que atravesaba el camino y caí desfalleciendo. Entonces la vi, entonando su trise canción de amor. Blanca plata brillando a la luz de la luna, cabellos negros como la noche misma.

Me quedé así, sin saber el tiempo que pasó, contemplándola. Tan fría, y a la vez tan cercana, dulce y distante. Yo no podía apartar mis ojos de los suyos, ella también me miró. Fuimos como dos extraños que se piden perdón, y conocí su dolor y la tristeza de sus sueños rotos. Sentí su corazón palpitante cerca del mío, mas en su mirada existía un abismo que delataba que intimaba con la soledad.

Como esas cosas que pasan sin saber porque entendía que yo siempre la había estado buscando y que todos esos caminos recorrido en incontables noches de insomnio habían sido un solo camino, el camino que me trajo hasta ella.

Brillando cual perla se acercó, sin interrumpir su canto jamás, me dedicó una sonrisa y adivinando mis pensamientos me tomó de la mano. Nos abrazamos con la intensidad de dos viejos amantes que se reencuentran. y juntos escapamos a algún lugar lejos de las miradas mezquinas y de los corazones incapaces de comprendernos.

Juntos encontramos una verdad para los dos. Juntos, juntos para toda la eternidad.

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Algo de mi para vos...

Hoy voy a hablarte a vos, sobre mí, después de todo de eso se trata también este blog.

El mundo vive apurado, la gente ya no se mira a los ojos y todos andamos un poco confundidos entre la frivolidad de la tv, enredándonos entre pasiones de shoping center, amores más pasajeros que las modas y odios perennes. Yo siento anhelos de ser distinto, sueño abstraerme de esa infecciosa forma de formalidad, existir atemporal, despreocupado.

Al fin de cuentas no somos más efímeros que un instante, un mero suspiro en la agitación del tiempo, y sin embargo nuestras obras son implacables y nos prevalecerán cuando ya no estemos. Vamos caminando por la vida, dejando huellas por donde pasamos.

Cuando inicié este blog lo hice sin ninguna idea definida de lo que haría con el y con el pasar del tiempo fui descubriendo un mundo de fantasías y realidades que me invitaba a seguir escribiendo. Así cada palabra escrita, cada uno de estos textos es algo mío que te voy dejando y que de alguna manera nos acerca.

Me he visto algunas veces en la misión de interrogarme a mi mismo, de responderme y luego repensar las respuestas dadas, este conjunto de textos me han ayudado también a responderme ¿quién soy? Poesía frustrada es lo que soy, psicología barata, filosofía de café, un resabio bohemio de un trasnochado a quien la bohemia le apasiona entre un whisky y el humo de un cigarrillo. Eso es lo que fui, lo que soy y quizás lo que seré.

Digo la verdad, aún cuando me conviene callar, soy verborrágico y ansioso. No cobijo rencores, y he aprendido a pedir perdón y a olvidar. Me cuesta cumplir las promesas que a mí mismo me hago. Los amaneceres de primavera renuevan mis esperanzas, las tardes plomizas de otoño me inspiran y en las noches de verano vale la pena estar vivo. Disfruto de los rojos ocasos como si estuviese dentro de un cuento fantástico y hasta creo que me causan nostalgia. Vivo en un mundo paralelo, dentro de mi propia burbuja con delirios de grandeza y sueños de pobreza y humildad. Me gusta caminar tomados de la mano, sentarme en un café, hacer el amor con locura y amar con pasión. Placeres sencillos para un hombre más entre tantos otros.

Busco mi alma gemela para que me acompañe en la aventura de la vida, que me conozca desnudo para que no se preocupe por la marca de mi ropa (y por lo mal que me visto). Deseo que se vaya lejos para que pueda extrañarla, y que vuelva seguido para que pueda amarla más y más. Que los dos seamos uno para jugar, soñar, vivir, sentir, y más tarde tres (o cuatro). Se que existe alguien así.

Que estoy un poco mal dicen algunos, que debo sucumbir a la responsabilidad y la formalidad otros. Los menos corteses opinan sin desmedro que estoy un poco loco. Pero yo sigo igual, no aprendí a vivir en otra forma. A la llama de mis melancolías y ansiedades me voy quemando lentamente, y no existe mar que apague todo ese fuego. 

Es esta la huella que quiero dejar y cuando de mi nada quede, que sea el viento quien lleve mis palabras, susurrándote al oído.

lunes, 21 de octubre de 2013

Un cielo para dos

Habían atravesado la capa de nubes y un sol radiante bañaba todo el interior del avión.* Mark, seguía ensimismado en sus pensamientos, su corazón doliente no se despegaba del recuerdo de aquella mujer. Había sido su vida, y al abordar el avión todo había quedado atrás.

A unos pocos pasos, Leticia humedecía su rostro en un sollozo que brotaba de lo más profundo de su alma. El rastro trepidante de su juventud perdida en los ardides de su primer y único amor.

Dos que condenados a entenderse están. Sin saberlo, él la miró, ella le sonrió, el día se hizo noche y la noche fue intensa.

Un nuevo horizonte y un cielo para dos.




* Última frase último libro del escritor Mario Vargas Llosa titulado “El héroe discreto”.
Este relato corto fue hecho y ajustado a las bases del Certamen de Micro relatos. 

viernes, 9 de agosto de 2013

La Rueda de la Vanidad: Un Mundo de Tres Caras.

 Ingeniería del destino. El titiritero moviendo los hilos a su, siempre macabra, voluntad. Dos que condenados a entenderse están. Allí donde la tormenta pasa, calma en la desolación deja. Después del día, la larga noche.

Hombre que en la confusión del camino juraba pertenencia, empujado por la fuerza motriz, inconsciente, pre consiente, de vencer la muerte. A su espalda las huellas, en el lodo, todavía frescas. Al frente un nuevo cielo, el del nuevo día y una estrella pretenciosamente más brillante. Instinto, concupiscencia de la carne, eternidad. ¿Ser o no ser?

Donde el orgullo reina vanidad contagia. Doble moral de mujer, inconstante, inconsecuente. Cargando el macuto de palabras robadas. Escupiendo intrigas. Viviendo una realidad paralela, espejo de su propia creación. El sendero respeta al caminante, solo por eso vale la pena echarse a andar. De la traición no se vuelve jamás. Estando al borde del precipicio, ¿se detendrá?

En las sombras del pasado, se debate el presente y el olvido. Se presenta legítima, transparente. Solo quien camina entre sombras reconoce la luz. Apuesta, avanza, no teme. Decidida, eficaz y atrevida. Dela estirpe conquistadora. Implacable. Atravesando el pecho con lanza de hierro y su cama cinco estrellas. El futuro es construcción del hoy y no está echado a la suerte, será lo que nació para ser. Luz y nueva vida. ¡Convénceme, atrápame!

En el amanecer, hasta los más pequeños proyectan una gran sombra, enredado nuevamente yo,… yo hermano mío estoy convencido que fueron nuestros pasos, y no el destino, quien nos trajo hasta aquí.

Ahora dame pan y dime tonto.


domingo, 26 de mayo de 2013

Sentires de Alma Viajera...

Subo los tres escalones, saludo al chofer, miro el boleto buscando el número de mi asiento, me toca ventanilla. Llego, acomodo mi bolso, reclino el asiento y las ruedas empiezan a girar.

Algo crece dentro de mí, incontrolable. Me incomodo, la ansiedad llega, me siento excitado. Es el andar por los caminos lo que me provoca un “no se que”. Kilómetro a kilómetro mi mente rompe los barrotes y escapa de la cárcel del cuerpo, me voy sintiendo libre a campo abierto, emocionado y melancólico a la vez.

Hay momentos, paisajes, lugares que extrañamente me transportan. Como el sol muriendo en la infinidad del horizonte, o las noches de luna en el campo. Recuerdo, aún cuando “chango” pasar el tiempo contemplando las estrellas. Provocan ceguera las luces que ocultan la belleza del firmamento.

Por la ventanilla las nubes grises van pasando y como sin tiempo van cubriendo la inmensidad celeste, una fina llovizna deja su marca en el vidrio. Es el mes de mayo y el paisaje regala, a quien lo aprecie una variedad de colores, de verdes, de amarillos. El día va tocando su fin y una bandada de patos va surcando el cielo en busca de los nidos. Yo también siento que vuelo.

La ruta me invita, me ofrece su belleza y esplendor. Recorriéndola renuevo las esperanzas, escapo por un momento de lo cotidiano, de la frialdad de los muros de hormigón, del ruido y las cosas que me hacen mal. En ella reflexiono. Es un espacio atemporal de plenitud y existencialismo. No quiero llegar ningún lugar, quiero dejar que sea la ruta quien me lleve por sus esteros y mesetas, por sus valles y montañas. Y yo seguirla, sintiéndome así, mimetizado en el paisaje, sabiendo que no soy dueño de nada, y que por un momento lo tengo todo.

Como una mole que aturde y aplasta el destino se empieza a dibujar amenazante, rompiendo la armonía. Otra vez el cuerpo, el frío, las luces,… la rutina de lo cotidiano. Y cuando bajo esos tres escalones vuelvo a ser solo uno más, caminando indiferente entre cientos de rostros anónimos y miradas que perdieron el brillo. Me pregunto si alguien más se siente como yo, si alguien más en algún es capaz de contemplar tanta belleza. Encuentro los ojos de un nene que me miran y sonrío.


Cuando apoyo la cabeza en la almohada se que la ruta sigue ahí, ha guardado mis secretos hoy y me espera. La ruta nunca duerme y yo volveré a andarla, volveré y otra vez seré libre.


Anitnegra agradece la colaboración, la paciencia, los mates de MAR para la realización de este texto.

domingo, 21 de abril de 2013

Ladren lo que ladren los demás...


Ni aletargado, ni aburguesado, un poco disperso quizás, y esto se debe a algunos temas de los que ya traté en este blog hace un par de meses con mi peculiar visión monocromática de nuestra dimensión. Es que a veces, como dicen por acá a la vuelta, es necesario que la vida te "cague a trompadas", creo fue justamente eso lo que ocurrió.

Cuando siembro un ideal, me involucro como parte, y lo vivo, y lo sufro, y lo disfruto, y lo gozo. Es ese el arte de vivir, y una parte de mi se muere con cada ilusión que se va rompiendo en el camino. La verdadera semilla necesita podrirse y morir para germinar y luego enfrentarse a la tierra como un imponente árbol. En este último tiempo me fui sintiendo morir un poco, con ilusiones rotas y sueños truncados. ¿Llegará entonces el tiempo de germinar?

Con esa visión me desperté uno de estos días, pasadas las pascuas. Debo aclarar que mi perspectiva lúgubre del mundo no ha cambiado en lo mas mínimo, sigue pareciéndome un lugar aterrador. Sin embargo, como siempre sostengo, no existe mas destino que el que nosotros mismos escribimos, nuestras pequeñas acciones diarias marcarán nuestro mañana, y esa es lo mas cercano que conozco al optimismo, pues, me siento como el barro, y el barro es arte en manos del alfarero.

Hace un tiempo había leído en una red social una frase que compartió uno de mis contactos, la misma decía algo así como "lo difícil se hace y lo imposible se intenta". Una a una, como caen las hojas del follaje en el otoño, las ideas se me van aclarando en el interior; lo difícil lo hice, derroté mi orgullo, y lo imposible lo intenté, y por cuenta solo recibí una complaciente mentira. ¿Qué mas podría yo hacer? Es momento de cambiar la página, volver a buscar aire puro y comenzar a construir un nuevo destino.

Así me levanto cada nuevo día, así salgo a la calle, el pasar del tiempo hará el resto. La hueste siempre seguirá la palabra complaciente y engañosa de quien miente. Callen lo que callen los demás. Ladren lo que ladren los demás.

Como siempre... este es mi rock.

sábado, 2 de marzo de 2013

la piel del lobo...

el joven ciervo corre y se apresura a las fauces del león. 

león que ruge, afila sus garras y saborea la carne con antelación. 

os sorprendería saber que el ciervo vivió pero el león murió. 

¿quién mató al león? 

¿fue el destino que interpuso sus manos manchadas de sangre y dolor? 

¿o fue el dardo del cazador furtivo quien lo sentenció?

mas allá el lobo aúlla a la luna y así en una fría noche le declara su amor.

la luna no lo escucha, ella persigue al sol. 



un sol que teme a la vida y ya no da calor.

calor que vende roxana en un oscuro callejón.

soñando en que llegará el día en que calme su dolor.

esta es un historia de miedo, sangre y amor.


este es el final de un cuento que nunca empezó.

jueves, 14 de febrero de 2013

Nunca Fuiste Tú...


Nunca fueron tus ojos,
sino la manera en que me miraste.

Nunca fue tu boca,
sino la manera en que me sonreíste.

Nunca fueron tus labios,
sino la manera en que me besaste.

Nunca fue tu voz,
sino la manera en que me susurraste.

Nunca fueron tus brazos,
sino la manera en que me abrazaste.

Nunca fueron tus manos,
sino la manera en que me acariciaste.

Nunca fuiste tú,
sino la manera en que me amaste.