La realidad golpeando a las puertas del
cielo es una mole, aturde y aplasta. Solo se trató de una ceguera temporal, de
un tiempo que nos vio crecer mientras entre artimañas y destellos de luz se
preparaba para el gran golpe.
Cuando la verdad se hace única es
irrefutable, para él, para vos, para mí, nos hace sus víctimas, nos extorsiona
y nos somete a su implacable voluntad.
Así es como mejor recordaré las miserias
del mundo, fracasando en las noches, llorando en las mañanas y volviendo a
empezar, por las tardes, todo de nuevo.
El ocaso de los días ya pasó, la noche
avanzada está y un nuevo amanecer nos envolverá con su radiante luz.
El futuro aún nos pertenece, a vos y a mí.
Es una expresión de deseo el decir, que la luz de mi mas preciada estrella te
acompañe y guíe en esa búsqueda. Por escabroso el camino no nos ha de derrotar.

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