miércoles, 13 de noviembre de 2013

Algo de mi para vos...

Hoy voy a hablarte a vos, sobre mí, después de todo de eso se trata también este blog.

El mundo vive apurado, la gente ya no se mira a los ojos y todos andamos un poco confundidos entre la frivolidad de la tv, enredándonos entre pasiones de shoping center, amores más pasajeros que las modas y odios perennes. Yo siento anhelos de ser distinto, sueño abstraerme de esa infecciosa forma de formalidad, existir atemporal, despreocupado.

Al fin de cuentas no somos más efímeros que un instante, un mero suspiro en la agitación del tiempo, y sin embargo nuestras obras son implacables y nos prevalecerán cuando ya no estemos. Vamos caminando por la vida, dejando huellas por donde pasamos.

Cuando inicié este blog lo hice sin ninguna idea definida de lo que haría con el y con el pasar del tiempo fui descubriendo un mundo de fantasías y realidades que me invitaba a seguir escribiendo. Así cada palabra escrita, cada uno de estos textos es algo mío que te voy dejando y que de alguna manera nos acerca.

Me he visto algunas veces en la misión de interrogarme a mi mismo, de responderme y luego repensar las respuestas dadas, este conjunto de textos me han ayudado también a responderme ¿quién soy? Poesía frustrada es lo que soy, psicología barata, filosofía de café, un resabio bohemio de un trasnochado a quien la bohemia le apasiona entre un whisky y el humo de un cigarrillo. Eso es lo que fui, lo que soy y quizás lo que seré.

Digo la verdad, aún cuando me conviene callar, soy verborrágico y ansioso. No cobijo rencores, y he aprendido a pedir perdón y a olvidar. Me cuesta cumplir las promesas que a mí mismo me hago. Los amaneceres de primavera renuevan mis esperanzas, las tardes plomizas de otoño me inspiran y en las noches de verano vale la pena estar vivo. Disfruto de los rojos ocasos como si estuviese dentro de un cuento fantástico y hasta creo que me causan nostalgia. Vivo en un mundo paralelo, dentro de mi propia burbuja con delirios de grandeza y sueños de pobreza y humildad. Me gusta caminar tomados de la mano, sentarme en un café, hacer el amor con locura y amar con pasión. Placeres sencillos para un hombre más entre tantos otros.

Busco mi alma gemela para que me acompañe en la aventura de la vida, que me conozca desnudo para que no se preocupe por la marca de mi ropa (y por lo mal que me visto). Deseo que se vaya lejos para que pueda extrañarla, y que vuelva seguido para que pueda amarla más y más. Que los dos seamos uno para jugar, soñar, vivir, sentir, y más tarde tres (o cuatro). Se que existe alguien así.

Que estoy un poco mal dicen algunos, que debo sucumbir a la responsabilidad y la formalidad otros. Los menos corteses opinan sin desmedro que estoy un poco loco. Pero yo sigo igual, no aprendí a vivir en otra forma. A la llama de mis melancolías y ansiedades me voy quemando lentamente, y no existe mar que apague todo ese fuego. 

Es esta la huella que quiero dejar y cuando de mi nada quede, que sea el viento quien lleve mis palabras, susurrándote al oído.

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