viernes, 13 de junio de 2014

Dinámica de lo Impensado

Ocurrió un día, de forma inesperada, pero seguramente no casual. Alguien tomó los despojos de esta eternidad vencida. ¿Quién podría decir porqué lo hizo? El mundo está lleno de gente extraña realizando actos más allá de cualquier explicación. ¿Y qué clase de loco buscaría explicarlo absolutamente todo?

Digamos que simplemente ocurrió, y no había forma de preverlo. Es que quizás, mientras ella recogía una a una las partes diseminadas tampoco sabía que iba armando un rompecabezas. Si gustas puedes llamarlo destino, aunque yo sea demasiado escéptico como para creer en él.

Despojémonos del romanticismo de que dos que siempre se buscan condenados a encontrarse están. No, no fue así. Uno no sabe lo que busca, sino hasta que lo encuentra. Sin embargo aceptemos la idea de que existen fuerzas superiores obrando alrededor de cada uno de nosotros y que no logramos comprenderlas. Claro está que no hablo de magia alguna. Estar en el lugar indicado, a la hora correcta y diciendo exactamente lo que alguien desea escuchar no es misticismo, sino voluntad y causalidad, ¿y qué mayores fuerzas que esas?

Así ocurre a menudo, lo inesperado es lo que nos cambia la vida. Esa tarde, cuando ella sonreía, iba abriendo una puerta en su interior. Esa tarde, cuando él le hablaba, encendía el fuego sagrado de la pasión.

El pecado y una cama de hotel sellaron el pacto entre los dos. Divergencia para el existencialismo. La sangre se secó en la alfombra del pasado. Volar tan alto como en los sueños.

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