Ocurrió un día, de forma inesperada, pero seguramente no casual.
Alguien tomó los despojos de esta eternidad vencida. ¿Quién podría decir porqué
lo hizo? El mundo está lleno de gente extraña realizando actos más allá de
cualquier explicación. ¿Y qué clase de loco buscaría explicarlo absolutamente
todo?
Digamos que simplemente ocurrió, y no había forma de preverlo. Es
que quizás, mientras ella recogía una a una las partes diseminadas tampoco
sabía que iba armando un rompecabezas. Si gustas puedes llamarlo destino,
aunque yo sea demasiado escéptico como para creer en él.
Despojémonos del romanticismo de que dos que siempre se buscan
condenados a encontrarse están. No, no fue así. Uno no sabe lo que busca, sino
hasta que lo encuentra. Sin embargo aceptemos la idea de que existen fuerzas
superiores obrando alrededor de cada uno de nosotros y que no logramos
comprenderlas. Claro está que no hablo de magia alguna. Estar en el lugar
indicado, a la hora correcta y diciendo exactamente lo que alguien desea
escuchar no es misticismo, sino voluntad y causalidad, ¿y qué mayores fuerzas
que esas?
Así ocurre a menudo, lo inesperado es lo que nos cambia la vida.
Esa tarde, cuando ella sonreía, iba abriendo una puerta en su interior. Esa
tarde, cuando él le hablaba, encendía el fuego sagrado de la pasión.

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